Si estás pensando en reformar un baño, lo que primero viene a la mente suele ser la ducha, el inodoro o la bañera. De los lavabos suele hablarse menos, como si hablar de ellos fuese algo secundario que solo tiene una función práctica.
Lo cierto es que en los hogares modernos el lavabo ha pasado a ser algo más que un recipiente en el que nos lavamos las manos. Es un elemento que define la estética y que condiciona la experiencia diaria y que muchas veces marca la diferencia entre un espacio funcional y uno donde se disfruta.
Un lugar en el que estamos a diario
Cada día en los hogares, el lavabo es ese sitio donde comienza la mañana y finaliza la jornada. De igual forma, es donde nos arreglamos antes de salir y también en ocasiones ese sitio en el que se toman decisiones rápidas frente al espejo.
Estamos ante un espacio de transición entre el mundo interior de la casa y el exterior. Pensemos, eso sí, que en bastantes hogares continúan eligiendo lavabos por el precio, por existencias en el almacén, sin pensar en de qué forma este elemento afecta al día a día durante años.
El lavabo como protagonista
Durante muchos años, el baño era un sitio práctico. En él podíamos encontrar lo necesario para el mantenimiento de la higiene y poco más. El diseño no importaba demasiado, pero esto ha cambiado, puesto que ahora es un lugar en el que relajarse y de cuidado personal. Por este motivo es un elemento protagonista.
Los lavabos, cuando se eligen bien, llegan a transformar totalmente la sensación que se tiene en el baño. No hablamos solamente de que sea algo bonito. Se trata de cómo se integra con el resto del espacio, cómo afecta a la circulación y la manera en que influye en la sensación de amplitud y cómo el usuario se siente al utilizarlo.
En los hogares modernos, el diseño del lavabo deberá responder a una serie de preguntas. ¿Será la luz buena o será escasa? ¿El baño es estrecho o amplio? ¿Estilo minimalista, clásico o industrial? De la misma forma, hay que saber si el baño es para que lo use toda la familia o es, por el contrario, un lugar más privado. Todas estas preguntas afectan a la elección del baño.
Respecto a esto, un lavabo suspendido da sensación de amplitud porque deja ver el suelo hasta el pie del mueble. Los lavabos de sobremesa aportan elegancia y hacen que sean un elemento meramente decorativo.
La importancia del espacio y la ergonomía
En los baños actuales es fundamental el papel que tiene la ergonomía. No vale solo con que el lavabo sea atractivo, deberá ser confortable para ser utilizado. La profundidad, la altura o el espacio disponible bajo el lavabo tienen una influencia directa en la experiencia del día a día.
Los lavabos, cuando son muy bajos, obligan a agacharse más. Uno que es muy alto es incómodo para las personas más bajas. La distancia que hay desde el borde del lavabo hasta el espejo, la posición que tiene el grifo o el espacio disponible para poder moverse son unos detalles que, aunque parezcan pequeños, marcan diferencias cuando se utiliza el baño varias veces al día.
A nivel personal, en las casas en las que hay niños, el tema de la ergonomía se hace todavía más importante. Los lavabos, cuando son muy altos o demasiado profundos, pueden terminar haciendo que el niño tenga problemas para lavarse las manos o para lavarse la cara. Si el lavabo tiene la altura idónea y espacio suficiente para moverse, es más fácil que tenga autonomía desde bien pequeño.
En aquellos hogares en los que hay personas mayores, la ergonomía tiene un papel importante. Los lavabos suspendidos con espacio suficiente por debajo hacen posible aproximarse con una silla de ruedas. Los grifos que tienen mandos sencillos y un sistema de apertura sencilla hacen que sea mejor el confort y se reduce el riesgo de accidentes. En los hogares modernos, el diseño tiene que ser inclusivo y accesible para todo el mundo.
Materiales y durabilidad: invertir para el largo plazo
Uno de los temas que es clave es el material del lavabo, el cual, como nos dicen desde su experiencia los profesionales de Outlets Bath, afecta de manera directa al uso y a la vida útil del mueble. Los materiales más habituales son el cristal, la cerámica, el metal, la piedra y los compuestos. Cada uno cuenta con una serie de ventajas y desventajas.
La cerámica es el material más habitual. De gran resistencia, es sencillo de limpiar, no se raya fácilmente y cuenta con una superficie brillante y lisa. Estamos hablando de un material versátil y bastante económico. Esto hace que siga siendo la opción más común en bastantes hogares.
El cristal aporta modernidad y al mismo tiempo elegancia. Algo bastante positivo es que se integra bastante bien en los baños de diseño. Eso sí, recuerda que es más delicado. Precisa de un mantenimiento más cuidadoso, puesto que se marcan más las huellas y el agua es posible que deje marcas bastante visibles.
La piedra natural, como sucede con el granito o el mármol, le da un aspecto de gran elegancia y calidez. Esto es perfecto para los baños que buscan un estilo más rústico o natural. La piedra es porosa y se puede manchar con facilidad si no se trata de manera adecuada. Esto hace que precise de un mantenimiento más habitual.
Hay materiales compuestos que son opciones más modernas, los cuales son una acertada combinación de resistencia, durabilidad y estética. Cuentan con una mayor resistencia a los golpes y arañazos que la cerámica de toda la vida. Imitan en muchos casos la apariencia de la piedra o el cristal, pero no exigen tanto a nivel de mantenimiento.
En los hogares modernos, invertir en un material de calidad se amortiza con el tiempo. Un lavabo que se mantiene bien, que no se mancha fácilmente y que resiste la utilización diaria es una inversión que merece mucho la pena. No es solo que sea bonito, debe durar años y que no pierda ni su aspecto ni que deje de ser práctico.
La relación entre el lavabo y el grifo
Los dos se deben trabajar en conjunto. No es posible elegir uno sin pensar en el otro. Aquí es importante pensar en la posición del grifo, la altura, el diseño y el mecanismo, lo que afecta de manera directa a la experiencia de uso.
Los grifos que tienen apertura monocomando son más sencillos de usar y más modernos. Con ellos es posible regular la temperatura y el caudal con un único movimiento. Uno que tenga apertura tradicional es más clásico, pero necesita más precisión y es menos confortable para niños o personas mayores.
La altura del grifo es importante. Si está muy bajo, puede hacer que el agua salpique y, si es muy alto, es posible que sea incómodo para las personas de menor altura. En los hogares modernos, lo más conveniente es que tenga una altura adecuada y un diseño que facilite su uso diario.
El tipo de grifo que se elija afecta de manera directa a la higiene. Uno con sensor de movimiento va a reducir el contacto con las manos y se reduce la propagación de gérmenes. El que venga con sistema de ahorro de agua va a reducir el consumo sin que se sacrifique el confort.
El lavabo como elemento de almacenamiento
En los hogares actuales, ya no es solo un sitio en el que lavarse; hablamos de un espacio en el que se almacenan muchas cosas. El mueble que está bajo el lavabo puede albergar toallas, productos de aseo, limpieza y demás elementos que se necesitan a mano. En el caso de los lavabos suspendidos con un mueble bajo, ofrecen un espacio de almacenamiento sin necesidad de ocupar a nivel visual el suelo. Si se cuenta con uno de sobremesa con un mueble integrado, es posible organizar de manera más ordenada los productos que se usan a diario. De esta forma es más fácil la limpieza y maximizar el espacio disponible.
La organización del lavabo y del mueble bajo es algo que afecta de manera importante a la sensación de orden y calma en el baño. Los baños, cuando están desordenados, generan un gran estrés. En los hogares modernos, el baño es un sitio en el que relajarse y debe ayudar a que se llegue a un estado donde el protagonista sea el bienestar.
La iluminación y el espejo
Los lavabos no están solos; les acompañan los espejos y las iluminaciones. Son unos elementos que deben trabajarse en conjunto cuando se quiere crear una experiencia de lo más completa.
Se debe contar con una buena iluminación. La luz, cuando es muy tenue, dificulta la visión y puede resultar incómoda. Lo mejor es que sea una luz suave y uniforme con la que se pueda ver bien y que no canse la vista.
El espejo es bastante importante. Si se opta por una grande, lo que ocurre es que se amplía en lo visual el espacio. Los espejos con iluminación integrada mejoran la visión y acaban por crear un ambiente bastante más agradable. Los espejos con sistema antiempañamiento son de gran utilidad en los baños con duchas.
En los hogares modernos, tanto el espejo como el lavabo y la iluminación son necesarios para que trabajen juntos de cara a crear una experiencia de uso que sea agradable y confortable.
La sostenibilidad y el ahorro de agua
En los hogares modernos, la sostenibilidad es cada vez algo más relevante. El consumo de agua es un aspecto importante. Un lavabo que dispone de un grifo de ahorro de agua reduce el consumo sin que se sacrifique el confort.
Un lavabo que tenga un diseño que facilite el uso eficiente del agua es de gran ayuda para reducir el desperdicio de la misma. Si el lavabo es poco profundo, puede provocar que el agua se derrame más fácilmente. Contar con un lavabo que tenga el borde adecuado y el grifo en una posición correcta lo que hace es reducir el problema.
En los hogares actuales, insistimos en defender la idea de que la sostenibilidad es una manera de ahorrar en la factura del agua y de cuidar el medio ambiente. Todo esto al final cuenta y supone un bien para el planeta y para nosotros mismos. Por este motivo, merece mucho la pena tener todo esto en cuenta y abogar por un consumo y gasto responsable.
El impacto emocional del lavabo
Además de que sea funcional, el lavabo tiene gran impacto en el terreno de las emociones. La forma en la que se empieza la mañana y que se termina, así como el modo en que se cuida el aspecto antes de salir. Todo ello pasa por el lavabo.
En los hogares modernos, el baño pasa a ser un lugar especial, de cuidado personal. El lavabo es el corazón de este espacio. Por todo ello, una buena elección es una decisión de carácter técnico y que afectará a la calidad de vida diaria.
Hay que ver la compra del lavabo como una inversión en bienestar
Debemos ser conscientes de que los lavabos del baño de la casa son algo más que un mueble. Estamos ante un elemento central del hogar moderno. Afectan al diseño, la ergonomía, al almacenamiento, la sostenibilidad y a la experiencia emocional diaria.
La elección de un lavabo bueno no se debe ver como un gasto, sino como una inversión. En los hogares modernos, el tiempo es escaso y cada vez adquiere más importancia la calidad de vida, donde el lavabo es posible que sea un detalle que marcará la diferencia entre un baño que funciona y otro que se puede disfrutar.
Luego de haber hablado de los lavabos de los baños largo y tendido, ahora seguro tienes más claro en qué fijarte.


