Dicen que son los pequeños detalles los que te hacen cambiar una vida entera. Y eso creo que fue lo que nos ocurrió a nosotros. Fue un simple viaje de fin de semana el que nos hizo cambiar por completo nuestra vida, dando un giro de 180 grados, recuerda 180, no 360.
Mi pareja y yo vivíamos en el centro de Madrid, en un piso pequeño, de esos que ahora tanto abundan pero ruidoso, sin apenas luz natural. Como muchos, habíamos normalizado el ajetreo, la fiesta de los jóvenes y el aumento de la delincuencia. Hasta que un día decidimos escapar de la ciudad durante unos días e irnos de casa rural a un pequeño pueblo a apenas una hora de Madrid. Y sí, como me ocurrió con mi pareja, tengo que reconocer que con este pueblo fue también amor a primera vista.
Desde el primer momento noté que algo me atraía. Supongo que fue la calma de sus calles, el canto de los pájaros o algo que echaba de menos en Madrid capital, el poder saludar a la gente por la calle. Yo creo que en la capital las personas se convierten en números que solo piensan en llegar al trabajo.
Si me pongo un poco romántico, y me sale la vena de escritor de poemas que tengo, he de reconocer que en los pueblos el tiempo pasa más lento, y eso se agradece. Es cierto que en ese viaje, que solo fue de tres días, comenzamos a bromear con la idea de comprar una casa allí. Pero fue cuando visitamos una antigua vivienda de piedra con un pequeño jardín, algo en nosotros hizo clic. Era el momento de dar el paso.
No fue una decisión impulsiva, pero sí una que tomó forma rápidamente. Volvimos a Madrid distintos. Sabíamos que queríamos otra vida, y la queríamos allí. Así que con mi pareja copa de vino en mano, y yo con una caña, es como se llegó a esta decisión. La verdad es que siempre que hemos tenido que tomar importantes decisiones en la vida, ha sido de esta manera.
En tres meses
Pues bien, en menos de tres meses, habíamos cerrado la compra. Era una casa de dos plantas, con vigas de madera originales, suelos de barro cocido y una chimenea que nos enamoró desde el primer instante. Mi chica siempre tuvo la ilusión de tener una casa en su pueblo, en Castroverde de Campos, pero no pudo por problemas de herencia. Así que esta fue su solución, con una casa que tenía en mente desde hace mucho tiempo.
Es cierto que el paso del tiempo había hecho mella en la casa y necesitaba algunos retoques. Pero estructuralmente estaba en buen estado. Lo demás era cuestión de echarle horas y euros.
Tengo que reconocer que la decoración fue una de las partes que más disfrutamos. Queríamos que nuestra casa tuviera un poco de nosotros, de esa alma aventurera, pero sin renunciar a la comodidad ni al estilo. Lo que hicimos fue ver muchos vídeos en redes sociales de casas rurales tradicionales, pero con toques contemporáneos. Y ahí fue donde los muebles tapizados jugaron un papel clave.
Decoración de lujo
Aquí tengo que dar las gracias a los profesionales de Mendoza Olmo Decoración, una empresa especializada muebles tapizados a medida y diseño de interiores. Se nota que llevan en esto desde hace más de 40 años. Nos asesoraron en todo momento para finalmente optar por una paleta de colores cálidos y naturales: beige, terracota, verdes oliva y grises suaves.
En el salón, colocamos un gran sofá tapizado en lino color piedra, mullido y envolvente, ideal para nuestras tardes de lectura junto al fuego. Lo acompañamos con un par de butacas tapizadas en terciopelo verde musgo, que aportaban un aire elegante sin resultar recargadas.
Vivir en este pueblo nos ha cambiado la vida y nos ha hecho ser más felices. Trabajamos a distancia la mayor parte del tiempo, pero cuando vamos a Madrid, lo hacemos con otra forma. Aquí hemos descubierto un ritmo distinto, más humano.
Nos hemos hecho amigos de los vecinos, tenemos una pequeña huerta, y cada semana descubrimos nuevos rincones del entorno que nos siguen sorprendiendo.
Y sí, ahora ha llegado el momento de tomar otra decisión de esas que tomamos siempre con caña y vino en mano, vamos a ser papis. Queremos que nuestros hijos también disfruten de esta maravillosa casa y del aire puro de la zona.



