La higiene dental es necesaria y marca las diferencias en la salud de nuestra boca. El cepillado de los dientes no es un trámite que debas hacer antes de irte a dormir. Piensa que es como darle un respiro a tu boca y así no tendrás dolores, mal aliento o problemas con los dientes.
Sí que es cierto que mucha gente se cepilla a medias, pensando que con la pasta y el cepillo sobra, pero la higiene dental es mucho más. Queremos acercarnos más a ella para que sepas cómo cuidar tu boca mucho mejor.
La salud bucal merece nuestra atención
Al preguntar sobre este tema a los profesionales de Ortodoncia Gran Vía 51, nos aconsejaron que pensásemos en la boca como la puerta de entrada a nuestro cuerpo.
En ella viven millones de bacterias que, cuando no se controlan, terminan formando placa y después sarro, que es un cemento amarillento que luego es complicado de sacar.
Todo esto lo que hace es irritar las encías, provocando gingivitis y, con el paso del tiempo, periodontitis, que hace que tus dientes tambaleen y puedas terminar perdiéndolos. No hablamos solo de estética; las bacterias de la boca se pueden colar en la sangre y acabar provocando diabetes y enfermedades del corazón.
Una pista de que algo no va bien es el mal aliento crónico. No siempre es cebolla; muchas veces es comida atrapada entre los dientes o tienes la lengua sucia.
Conociendo más sobre el cepillado
La mayoría de la gente se cepilla mal. No hay que restregar el cepillo como si estuvieses limpiando la cocina. El cepillo debe tener cerdas suaves y hay que utilizar pasta con flúor que ayuda a reforzar los dientes contra las caries.
Debes colocar el cepillo a 45 grados, hacia las encías, y realizar movimientos cortos de arriba abajo en los delanteros y circulares en los molares. Son dos minutos exactos, medio minuto por cuadrante. No olvides las caras internas, que son las más perezosas. El cepillo puede ser manual o eléctrico, pero los cepillos eléctricos vibran y llegan mucho mejor a los rincones. Hay que cambiar el cepillo cada tres meses.
La importancia del hilo dental
El cepillo consigue limpiar un 60%, pero el hilo, el resto. Los dientes sufren el efecto de esas migas que se quedan entre los dientes y que alimentan bacterias. Solo tienes que cortar unos 40 cm, enrollarlo en los dedos medios y utilizar los índices para guiar y rodear cada diente, subiendo y bajando. En una semana será rutina para ti.
Puedes también probar cepillos interdentales o irrigadores de agua que disparan chorro a presión, los cuales son perfectos para puentes o brackets.
La lengua necesita de tu atención
Una de las zonas con más bacterias es la lengua. Si ves el recubrimiento blanco en ella, eso es lo que causa el mal aliento y altera el sabor de las comidas. Puedes usar un raspador específico o el reverso del cepillo.
Lo mejor es realizar movimientos suaves de atrás hacia delante, sin presiones. Luego enjuagarse y listo. Si lo haces después de cepillarte, vas a notar la boca mucho más fresca.
Enjuague bucal, el toque maestro
Aunque no hace magia, es un buen complemento. Lo ideal es comprar una que tenga flúor antiséptico, que no tenga alcohol en el caso de que tengas la boca sensible. Debes utilizarlo después del hilo dental. Se encarga de matar esos gérmenes que no alcanza el cepillo y consigue fortalecer el esmalte.
Pasta de dientes: no todas son iguales
Todas deben tener flúor. Si tienes sensibilidad dental, busca las que tengan nitrato potásico. Las pastas blanqueadoras son de gran ayuda con las manchas superficiales, pero no debes abusar, puesto que desgastan los dientes. Si tienes las encías inflamadas, opta por las antisépticas con clorhexidina, pero solo 15 días.
Cuidados extras para la familia
Vamos con ellos, según las edades:
Para niños
Desde que aparece el primer diente, debes cepillar con un cepillo suave. Hay que supervisar hasta que cumplan los 8 años. Lo mejor es evitar biberones con zumo nocturno, puesto que producen caries.
Para adultos
Fumar, además de ser malo para la salud, tiñe los dientes y es malo para las encías. Utiliza el doble de hilo si estás embarazada, puesto que las hormonas hacen que se hinchen las encías.
Para mayores
Si tienen la boca seca por medicamentos, pueden utilizar chicles sin azúcar que estimulen la saliva. Para las prótesis dentales es mejor usar un cepillo especial.
Todo el mundo debe beber agua después de comidas ácidas (vino o zumo) para neutralizar dicho ácido.
La alimentación afecta a tu sonrisa
Los chicles y caramelos son un gran enemigo, puesto que son azúcares pegajosos. Tampoco son buenos los refrescos y los cítricos, ya que erosionan el esmalte; debes enjugarte después de tomarlo.
Lo mejor es evitar estar picoteando. Debes dar el tiempo necesario a la saliva para que se separe. El café o el té manchan, no lo olvides.
Hay que visitar al dentista
Siempre debes visitar, al menos dos veces al año, al dentista. El sarro no se puede quitar en casa y necesita de una limpieza por parte de profesionales. Las radiografías detectan caries ocultas y los empastes a tiempo evitan las endodoncias. Si tienes miedo al dentista, solicita sedación consciente.
¿Qué beneficios tiene cuidar bien la boca?
Disfrutarás de unos dientes blancos naturales, un aliento más fresco. Aumenta la confianza y puedes reírte sin taparte la boca. Todo ello al final hace que te ahorres dinero a largo plazo.
La pareja puede notar besos frescos, puedes trabajar sin dolores y los niños copian los hábitos, por lo que invertir en tu salud también es hacerlo en la de tus hijos.
Conclusiones
Debes tener claro que la higiene dental no es vanidad y sí salud inteligente. Solo tienes que dedicarle unos minutos todos los días y tu boca te devolverá un futuro de años con sonrisas blancas.
La salud bucodental es fundamental y sus positivos efectos hacen que mejore nuestra calidad de vida. ¿A qué esperas para cuidarla como se merece?


