Si por algo se caracteriza la sociedad de hoy en día, es por el hecho de que gira más rápido que nunca. Lo que hoy es de una manera, mañana puede ser completamente de otra y seguro que también difiere respecto de cómo era ayer. Por tanto, el ser humano pasa días y días intentando adaptarse a una nueva realidad, superando el reto que le pone ante sí su trabajo y procurando que eso siempre juegue en favor de los intereses de su negocio o de su actividad laboral. Pero todo esto va a tener un coste para la persona, ¿no os parece? Y seguro que lo habéis sufrido en vuestras propias carnes, como suele decirse.
Lo sufrís porque, con un ritmo de trabajo y de vida como el que hemos descrito, lo lógico es padecer las consecuencias de aquello que llamamos estrés. O de la ansiedad. O incluso de la depresión. Estamos hablando de enfermedades silenciosas, pero enfermedades a fin de cuentas. Y son problemas que causan un mal bastante grande y que pueden conducirnos al más oscuro de los recovecos. Por tanto, debemos tomarnos muy en serio todo lo que está relacionado con esto porque puede tener una influencia muy grande en nuestra vida. Poner soluciones a estos problemas puede ser lo que nos conduzca a la felicidad más absoluta.
Habréis podido ver, en alguna ocasión, que el estrés se manifiesta incluso físicamente. El color de la piel, en algún caso, puede ser una pista de lo que estamos comentando. También puede hacer que perdamos peso de manera rápida y descontrolada, que es quizá lo que más solemos tener en la cabeza cuando hablamos del estrés y sus secuelas físicas. Pero las consecuencias de padecer una enfermedad como esta no se quedan ahí. Hay muchas más cosas que pueden pasarnos y que haríamos bien en controlar. Una de ellas es la que vamos a comentar desde el siguiente párrafo. ¡Atención todo el mundo!
Uno de los aspectos físicos en los que más se nota la presencia del estrés en una persona es en la salud bucodental. Esta cuestión es muy desconocida para el gran público puesto que no suele ser lo más visible de «puertas para afuera», pero lo que está claro es que nuestros dientes no son los mismos en una situación normal que en otra en la que estamos padeciendo problemas como la excesiva carga de trabajo en nuestra empresa. Los dentistas ya se han dado cuenta de lo que estamos comentando y han lanzado campañas de concienciación al respecto para que nadie se quede al margen del cuidado de su boca para combatir el estrés.
¿Cuáles son los impactos concretos que genera el estrés en la salud bucodental? La verdad es que pueden ser de lo más variados en función de lo que nos dicen los amigos de la clínica dental La Chicuela. Lo primero de todo es que se genera el bruxismo, que no es otra cosa que el hábito de apretar continuamente los dientes. Por otro lado, se producen enfermedades de las encías, como es el caso de la gingivitis. Finalmente, la sequedad bucal y el mal aliento completan una nómina de situaciones que no hacen del estrés el mejor aliado de la salud de la boca y dientes. Para evitar estas situaciones, lo que se suele recomendar es usar férulas de descarga para paliar el bruxismo, mantener unos buenos hábitos de higiene oral, controlar el estrés con técnicas de relajación, evitar el tabaco o el alcohol y acudir al dentista periódicamente.
La verdad es que todo lo que se indica en el párrafo anterior siempre suele parecernos bastante lógico una vez que nos lo han mostrado, pero este tipo de cosas no se piensan «de antemano». No cabe la menor duda de que se debe hacer todo lo posible por alertar de todas y cada una de las consecuencias que están ligadas al estrés y que estas, las bucodentales, constituyen una rama de ellas que no podemos dejar de lado y que, desde luego, van a tener una relevancia muy grande si lo que queremos es disfrutar de nuestra vida y del bienestar que nos merecemos.
Hay una cuestión que se debe tener en cuenta y es que todo el mundo puede padecer estrés. Se suele atribuir el estrés a las personas de mediana edad, las que se encuentran en edad de trabajar, pero por ejemplo los jóvenes pueden estar padeciendo estrés si se encuentran en época de exámenes o si tienen problemas para hacer amistades. E incluso la gente mayor puede padecer estrés aunque ya se haya jubilado. Este no es un tema que dependa única y exclusivamente de la edad, como suele pensar todo el mundo. Hay muchos más factores que se deben tomar en cuenta y que juegan un papel trascendental en este «juego».
¿Qué porcentaje de españoles padece estrés?
Son muchos los españoles que pasan por este trance. Una noticia que vio la luz gracias al portal web Infocop anunciaba en abril de este mismo año que un 59% de españoles decía sufrir estrés. El tema no solo acaba ahí porque el 48% manifiesta padecer depresión y un 23% ansiedad. Las enfermedades invisibles, como veis, forman parte de la vida de mucha gente y no cabe la menor duda de que van a seguir constituyendo un problema de aquí en adelante, aunque está en nuestra mano poder reducir de manera sustancial los datos que acabamos de mencionar y que tanto daño nos hacen tanto desde el plano individual como desde el plano social.
Comparar los datos con respecto a otras épocas es algo que se puede hacer, pero que no termina de ser concluyente para nada por un motivo muy simple: antes, nadie tenía en cuenta este tipo de problemas como lo que son y como se tratan hoy: como enfermedades. Así que, por tanto, no hay estudios que revelen cuánta gente padecía estrés a principios del siglo pasado, o cuántas personas tenían un estado de salud caracterizado por la presencia de ansiedad durante el Franquismo, por ejemplo. A partir de ahora, sí que vamos a poder hacer estudios comparativos de todo tipo, pero lo que no podemos hacer es decir que la situación ahora es más peligrosa que antes porque claramente no lo sabemos.
Lo que sí sabemos es que son muchas las personas que padecen estrés, ansiedad o depresión. Eso está claro y debemos hacer todo cuanto esté en nuestra mano para evitar que este mal siga llegando a las casas de la gente y a sus vidas. Por suerte, en España contamos con una serie de profesionales, que son los psicólogos, que cada vez se encuentran mejor preparados para tratar de combatir enfermedades como de las que estamos hablando. Lo cierto es que cada día tienen más trabajo y eso revela no solo que hay mucha gente que sufre los efectos de las enfermedades silenciosas, sino que también la gente está aprendiendo a identificarlas y a saber qué es lo que hay que hacer para combatirlas, lo cual es indispensable.
¿Cuál es el país más estresado del mundo?
Por regla general, se tiende a pensar que nadie puede tener más estrés del que nosotros llevamos encima. Eso nos hace tender a pensar que nuestro país sea el más estresado del mundo. ¿Es esa la realidad de un país como lo es el nuestro? La verdad es que no. De acuerdo con la información que expone una noticia del diario El Español, el país más estresado del mundo es Grecia, el segundo Turquía y el tercero Portugal. Como podéis ver, no está demasiado alejada de nosotros la situación de peligro. Los tres países son mediterráneos y eso, por desgracia, sí quiere decir algo. La geografía, como en tantas otras partes de la vida, dice muchas cosas en este sentido.
Lo que se apunta de España en esa noticia es que se encuentra entre los 7 países con mayores niveles de estrés en Europa. Hay varios motivos que nos han conducido hasta esa posición y tienen que ver con el aumento del coste de la vida (algo que hemos notado en especial desde el inicio de las hostilidades entre Ucrania y Rusia, en febrero de 2022) y la carga laboral, a la que hemos hecho referencia desde el principio de este artículo y que es cierto que condiciona mucho en este sentido.
No cabe la menor duda de que el estrés es un compañero de vida para mucha gente y que eso no se puede obviar. No podemos permitir que este se convierta en un tema tabú porque eso puede dirigir nuestra vida hacia un destino que no queremos. La salud mental y, como hemos visto, también la física están en juego y tenemos que hacer todo lo que esté en nuestra mano para conseguir que estén lo mejor cuidadas posible. En caso de no ser así, peligra gravemente nuestra felicidad. No nos podemos exponer de esta manera ni mucho menos.



