Paso a paso para montar una piscina

Existen muchas opciones de piscina para tener en casa. Si no dispones de terreno, las hay hinchables y de varios tamaños; si tienes espacio, puedes montar piscinas de mayor tamaño. Si lo que quieres es una piscina de obra, necesitas espacio, terreno y seguir una serie de pasos para poder disfrutar de una piscina bien diseñada y construida.

La construcción de una piscina de obra es uno de los proyectos de reforma exterior más valorados y, si no se conoce bien el procedimiento, de los más complejos. No se trata únicamente de excavar y llenar de agua el agujero resultante; es necesario contar con una orden de trabajo detallada y precisa, los materiales adecuados y la coordinación de varios profesionales.

Más de la mitad de las piscinas domésticas se construyen enterradas, utilizando hormigón armado proyectado como sistema estructural, con unas medidas aproximadas de ocho por cuatro metros y una altura media de metro sesenta, con un espacio de metro y medio para los equipos de tratamiento de agua. Este es el tipo de piscina medio y sobre el que vamos a tratar en este paso a paso, debido a que es el más habitual en España. Evidentemente, pueden existir variaciones de todo tipo en función del terreno, las dimensiones o las preferencias. No obstante, para obtener los mejores resultados, no basta con seguir los pasos que vamos a dar; hay que contar con los profesionales especializados para que el resultado sea el que tiene que ser.

Los primeros pasos

El proceso completo se compone de varios pasos, siguiendo un orden de trabajo habitual, siendo el paso previo imprescindible contar con las licencias de obra y los trámites municipales correspondientes. Antes de mover una sola pala de tierra, hay que ir al ayuntamiento, informarse de los requisitos urbanísticos y obtener la licencia de obras. Construir sin licencia puede conllevar multas, la obligación de legalizar la obra a posteriori y hasta una orden de demolición. Conviene saber que el mejor momento del año para construir una piscina es el invierno o a comienzos de la primavera, como nos señalan en RAMA Piscinas, con más de dos mil quinientos proyectos ejecutados y veinticinco años de experiencia en el sector de la construcción de piscinas.

Licencias en mano, antes de empezar la obra, hay que tener muy claro el diseño; cambiarlo a mitad del proceso puede resultar costoso o imposible, por lo que definir la forma de la piscina es imprescindible: rectangular, de riñón, con curvas, etc. El tamaño, la profundidad, el sistema de filtración, la iluminación y el material de construcción.

Ahora toca elegir la ubicación de la piscina. Esta es una de las decisiones más importantes. Tiene que colocarse en el punto del jardín que reciba más horas de sol; idealmente, debe orientarse al sur o sureste y evitar zonas próximas a las raíces agresivas que pueden dañar la estructura a medio plazo. Es importante dejar una distancia mínima entre la piscina y la vivienda para evitar que los bañistas entren mojados al interior; debe existir una zona de paso que actúe como zona de transición. Asimismo, hay que reservar un espacio para la sala de máquinas o el contenedor de la depuradora.

Definidas la forma y la ubicación, se replica el perímetro de la piscina sobre el terreno. Lo más común es marcar las esquinas con estacas de madera, trazar el contorno con una cuerda fina y marcar la línea con yeso para que resulte visible durante la excavación. Hecho esto, con una retroexcavadora se extrae toda la tierra de la zona. Al excavar hay que tener en cuenta que el suelo y las paredes ocuparán espacio, por lo que se aconseja excavar veinticinco o treinta centímetros de más para que el grosor del solado y el revestimiento no quiten profundidad al vaso de la piscina.

Finalizada la excavación, hay que proceder a nivelar el fondo. Si el suelo no es firme, se hace un relleno y una compactación de entre doce y cuarenta milímetros para evitar que se produzcan movimientos posteriores y provoquen fisuras en la estructura. Tras la compactación se puede extender una capa de hormigón de unos cinco centímetros para trabajar con mayor comodidad y precisión.

El quinto paso es crítico a nivel estructural: se coloca la ferralla, que es el esqueleto de acero que va a dar resistencia al vaso y evitar que el hormigón se agriete bajo la presión del agua. El mallazo horizontal del suelo se extiende por el fondo y las varillas verticales se anclan al mallazo mediante alambre, formando un conjunto rígido y continuo.

La colocación de las tuberías se puede hacer antes o después de verter el hormigón del suelo, en función del sistema de construcción elegido. Lo más importante es que las conducciones y accesorios que van a quedar embutidos en el hormigón estén colocados antes de verterlo.

Los pasos que siguen

Ferrallas y tuberías en posición; llega el paso crucial: verter el hormigón para el solado del vaso. Durante el vertido, se va aplanando y extendiendo con llanas y reglas, utilizando hilos o sogas como referencia de nivel para obtener el grosor correcto. El encofrado perimetral de madera evita que el hormigón se salga del área delimitada.

Pasamos al paso siguiente, en el que, si la piscina va a disponer de iluminación subacuática, el cableado se tiene que instalar antes de construir las paredes, ya que los tubos protectores tienen que quedar embutidos en el hormigón. Los focos de la piscina trabajan a través de un transformador de seguridad. El cuadro eléctrico tiene que incluir el diferencial y las protecciones adecuadas para la potencia instalada, por lo que es imprescindible un electricista con experiencia en instalaciones de piscina.

Llegamos a la construcción de las paredes que puede hacerse de dos formas: con bloques de hormigón o ladrillo cerámico o con gunitado u hormigón proyectado. La primera de ellas consiste en ir levantando hiladas apoyadas en las varillas verticales, rellenando los huecos con hormigón o mortero. Es la técnica más manual y accesible.

La segunda es la más utilizada en las piscinas de obra de calidad. Colocada la ferralla sobre la estructura, se proyecta el hormigón a alta presión sobre toda la estructura, formando un vaso monolítico sin juntas entre el suelo y las paredes. El resultado es una estructura estanca y sin fisuras.

Seguimos con la impermeabilización del vaso, aplicando una capa adicional de mortero impermeabilizante flexible sobre la superficie interior del vaso antes de revestirlo. Esta capa garantiza que no se produzcan filtraciones y prepara la superficie para que el material de revestimiento se adhiera de forma correcta.

Construido el vaso, hay que rellenar los huevos exteriores generados por la excavación. Si el proyecto cuenta con zona perimetral, es el momento de prepararla: colocar la armadura, verter el hormigón, aplanar y dejar curar antes de colocar el pavimento.

El siguiente paso consiste en la instalación del equipo de filtración que tiene que ubicarse en un espacio protegido, accesible y con una ventilación suficiente, no más lejos de diez metros para que trabaje con eficiencia. El sistema de depuración incluye una bomba, un filtro de arena silícea, un cuadro eléctrico con reloj programador y un clorador salino que sustituye al cloro convencional y reduce notablemente el gasto en los productos químicos necesarios.

Llegamos al paso que determinará el aspecto visual de la piscina y su durabilidad: el revestimiento con gresite, el más utilizado por su composición vítrea que lo hace resistente al agua, al cloro y a los cambios bruscos de temperatura. El proceso de colocación parte de un soporte previamente impermeabilizado, se aplica cemento cola especial para piscinas, se coloca la malla de gresite presionando para garantizar un contacto completo y se deja fraguar el tiempo necesario.

Llegamos al último paso: colocar la coronación de la piscina. Esta coronación o borde de la piscina cumple una función estética y funcional: remata la parte superior del vaso, protege el revestimiento interior y regula la altura respecto al nivel del suelo. Debe ser de material antideslizante, sin cantos vivos y con un extremo ligeramente más elevado.

Ya hemos dado todos los pasos que conducen a tener una piscina de obra en casa. Los consejos finales que podemos proporcionar para que este proyecto sea un éxito son la planificación en invierno. Como ya comentamos al principio, construir entre octubre y febrero puede suponer un ahorro en los costes y tener unos plazos de ejecución menores. Pedir al menos tres presupuestos, ya que la diferencia entre las empresas para un mismo proyecto puede ser notable y llegar al cincuenta por ciento. No escatimar en el mallazo ni en el hormigón y decidir el tipo de gresite antes de impermeabilizar, ya que condiciona la impermeabilización y el cemento cola a utilizar.

Una vez terminada la obra, del mismo modo que cuando se va a iniciar, hay que solicitar permisos, declarar que se ha construido e inscribirla en el catastro inmobiliario para que sea legal.

Hasta aquí el paso a paso de la construcción de piscinas de obra. Estos pasos dejan ver la complejidad del proyecto, por lo que siempre hay que buscar a los mejores profesionales para que ejecuten la obra.

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